Ama a todos, confía en pocos, no hagas daño a ninguno.
- William Shakespeare
Ama a todos, confía en pocos, no hagas daño a ninguno.
Dios nos envía el alimento, el Demonio los cocineros.
El sueño de la razón produce monstruos.
Abandonad la esperanza aquellos que entréis aquí.
No puede existir un reino en la Tierra donde no haya desigualdades; algunos deben ser libres y otros esclavos, algunos dirigentes y otros súbditos.
Qué otra cosa es la vida de los mortales, sino una comedia en la que unos actores se disfrazan y ataviados con sus máscaras representan sus respectivos papeles hasta que el director de escena les ordena retirarse de las tablas.
Los cuentos de hadas son bien ciertos, pero no porque nos digan que los dragones existen, sino porque nos dicen que podemos vencerlos.
No hay nada más fácil que cesnurar al malhechor. Nada más difícil que comprenderlo.
En la urbe el crimen es algo relacionado con la clase social y la raza, pero en las afueras es algo personal y psicológico que se resiste a las generalizaciones. Un misterio del alma individual.
Ganas fuerza, valor y confianza en cada experiencia en la que realmente te paras para enfrentarte al miedo; podrás hacer aquello que nunca creíste que podrías hacer.
El que domina a los otros es fuerte, pero el que se domina a si mismo es poderoso.
Permite que tu corazón sienta el sufrimiento de los demás.
Elijo a mis amigos por su belleza física, a mis conocidos por su personalidad y a mis enemigos por su inteligencia.
No hay nada permanente en este malvado mundo, ni siquiera nuestros problemas.
De todas las suposiciones absurdas de la humanidad, nada supera las críticas a los hábitos de los pobres hechas por quienes tienen buena casa, buen abrigo y buen alimento.
Los animales salvajes nunca matan por diversión. El hombre es el único a quien le divierte la tortura y la muerte de sus congéneres.
La tierra salvaje de un hombre es el parque de recreo de otro.